By Katherine Estabrook

They say that one cannot truly understand a culture or a place unless if that person has a chance it to see it for one’s self. This gives me great personal satisfaction and this desire to understand is what led me to go to Shanghai for Global Immersion Week. You’ll find out that the reason a Mandarin speaker raises his or her voice is because the change in spoken tones for each character could change the character’s meaning (and many characters have four to five different meanings!), and raising the volume is the only way to show emotion. You’ll understand how Confucianism, Taoism, and Sun Tzu’s The Art of War impact Chinese ways and how they will impact your potential business activities. You’ll see a city full of contrasts: high-rise buildings alongside old neighborhoods and shopping malls alongside poorer neighborhoods. When you go into Qibao, the Venice of Shanghai, you can see modern buildings in the distance, emphasizing that contrast and the rapid development that has characterized China in the past few decades.

An over 18-hour journey thrust me into a metropolis of 24 million people a world away from the global powerhouse I call home, New York. But there are plenty of commonalities I’ve discovered: a drive for success, key offices for the world’s biggest enterprises and financial institutions, stores that I would find a few blocks from my apartment, cities that never sleep, and local cultures that are all their own.

What made Shanghai such a special destination was the cultural learning that went hand-in-hand with company visits. And that cultural learning had a special focus on the business context: Chinese business protocol, how to negotiate with the Chinese, and meeting expat businessmen. We saw a startup incubator, a car factory, the Shanghai office of Prosegur, and even a bakery specialized in cinnamon rolls run by an American expat couple. In the week I spent in Shanghai I learned that, in spite of China’s strong national identity, everything is different depending on the city. The market in Shanghai is different than Beijing, Shenzen, Chongqing, Harbin, or even Suzhou right nearby. The heterogeneity is not limited to the business environs: each region has its own cuisine (my personal favorite is from Xinjiang province in the northwest with its influences from other countries along the Silk Road).1

And, one morning in the middle of a centric park, everybody was Kung Fun fighting…

There is a saying that one of our panelists told us that goes something like this: if you spend a week in China you can write a book, a paragraph after a month, and after a year you realize that you don’t know anything. My personal take on this is that I could write an essay about Shanghai and that I (to the best advice from one of my American friends who is an expat in Shanghai) should always say that I’ve been to Shanghai specifically.

I came back to Madrid with a greater understanding, a newfound appreciation for WeChat and Chinese food, a bit of reverse-culture shock when coming to terms with not having to eat with chopsticks for almost every meal, and apart from a wealth of experiences, new friendships with our fearless leader, Antonio, our chaperone from IE, and the seven of us who make up Team Victor…and it was fast as lightning #teamvíctor2

CASTELLANO

Se dice que no se puede entender de verdad una cultura o un lugar a menos que aquella persona tengo la oportunidad a verlo por si mismo. Me da una satisfacción personal y ese deseo de entender es lo que me llevó a ir a Shanghái para la Semana de Inmersión Global. Descubrirás que el porqué del volumen muy elevado de un hablante del mandarín es porque los tonos en el mandarín hablado puede cambiar el significado de un carácter (¡un solo carácter puede tener cuatro o cinco significados) y solo con elevar el volumen de la voz puede evocar emoción. Entenderás cómo el confucianismo, taoismo y El Arte de la Guerra de Sun Tzu impactan las maneras chinas y cómo afectarán tus actividades comerciales potenciales. Verás una ciudad llena de contrastes: rascacielos al lado de barrios antiguos y centros comerciales al lado de barrios humildes. Cuando vas a Qibao, la Venecia de Shanghái, puedes ver los edificios modernos en la distancia, enfatizando el contraste y el desarrollo rápido que ha caracterizado a China en las últimas décadas.

6Un viaje de más de 18 horas me metió en un metrópolis de 24 millones de personas un mundo de la ciudad global y poderosa a la que llamo mi casa, Nueva York. Pero hay suficientes similitudes que he descubierto: una motivación a tener éxito, sedes de las empresas e instituciones financieras más grandes del mundo, tiendas que podría encontrar a unas manzanas de mi casa, dos ciudades que no duermen y culturas locales propias.

3Lo que hizo Shanghái un destino tan especial fue el aprendizaje cultural que fue conjunto con las visitas a empresas. Y todo ese aprendizaje cultural se enfocó al context empresarial: el protocol empresarial chino, cómo negociar con los chinos y conocer a hombres de negocio expatriados. Vimos un incubar de startups, la oficina de Prosegur en Shanghái, incluso una pastelería que se especializar en los rollitos de canela operada por una pareja estadounidense. En la semana que me pasé en Shanghái aprendí que, pese a la identidad nacional fuerte en China, todo es distinto dependiendo de la ciudad. El mercado en Shanghái es distinto a los mercados en Beijing, Shenzen, Chongqing, Harbin e incluso en Suzhou muy cerca de Shanghái. La heterogeneidad no se limita a los ámbitos empresarials: cada region tiene una gastronomía distinta (la mía favorite es de Xinjiang al noroeste del páis con sus influencias de otros páises en la Ruta de la Seda).

 

Y una mañana en un parque céntrico de la ciudad, “everybody was Kung Fun fighting” (como la canción de los años 70)

 

5Según uno de los panelistas, hay un dicho que dice algo más o menos lo siguiente: si estás en China una semana puedes escribir un libro, un párrafo después de un mes y ya después de un año te das cuenta que no sabes nada. Mi opinión personal al respeto es que podría escribir un ensayo sobre Shanghái y que (según el consejo de una amiga estadounidense que es expatriada en Shanghái) siempre debería decir que he ido a Shanghái específicamente.

4Volví a Madrid con un mayor entenidimiento, un aprecio nuevo por WeChat y la comida china, un pequeño de choque cultural al revés a no tener que comer casi todas las comidas con palillos y aparte de la plétora de experiencias, nuevas amistades con nuestro jefe valiente. Antonio, nuestro acompañante del IE y los siete alumnos que son el Equipo de Víctor (Team Víctor).

 

Y como continúa el estribillo de esa canción…and it was fast as lighting #teamvíctor

One thought on “The Shanghai Experience – Global Immersion Week!

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